![]() |
De la manera correcta de sentar a un asesino a la mesa Si hay un asesinato planeado para la comida, entonces lo más decoroso es que el asesino tome asiento junto a aquel que será objeto de su arte (que se situe a la izquierda o derecha de esta persona dependerá del método del asesino), pues de esta forma no interrumpirá tanto la conversación si la realización de este hecho se limita a una zona pequeña. En verdad la fama de Ambroglio Descarte, el principal asesino de mi señor Cesare Borgia, se debe en gran medida a su habilidad para realizar su tarea sin que lo advierta ninguno de los comensales, y menos aún que sean importunados por sus actores. Después de que el cadaver (y las manchas de sangre, de haberlas) haya sido retirado por los servidores, es costumbre que el asesino también se retire de la mesa, pues su presencia en ocasiones puede perturbar las digestiones de las personas que se encuentren sentadas a su lado y, en este punto, un buen anfitrión tendrá siempre un nuevo invitado, quien habrá esperado fuera, dispuesto a sentarse a la mesa en ese momento. Leonardo da Vinci |
| El
único misterio es que haya quien piensa en el misterio. Pessoa |
![]() |
|
De las conductas indecorosas en la mesa de mi señor Estos son los hábitos indecorosos que un invitado a la mesa de mi señor no debe cultivar (y baso esta relación en mis observaciones de aquellos que frecuentaron la mesa de mi señor durante el pasado año) Ningún
invitado ha de sentarse sobre la mesa, ni de espaldas a la mesa, ni sobre
el regazo de cualquier otro invitado. Leonardo da Vinci
La gastronomía es el arte de utilizar los alimentos para producir felicidad. Hay tres maneras de comer. Comer hasta saciarse es el método tradicional. Pero nada habría cambiado de haber triunfado la cautela. Así se inventó un segundo modo de comer, el de tratar la comida como una caricia para los sentidos. El tercer modo llegó de manos de la creatividad, de la pérdida del miedo a los cuerpos extraños. La invención de un plato se constituyó en un acto de libertad, pequeño pero nunca insignificante. Anónimo |